
No sabés de dónde apareció,
no tenés idea, cuando te díiste cuenta se había metido en
tu vida sin pedir ningún permiso,
sin preguntar tu opinión.
Estabas sola, sola en companía.
Y él supo verlo sin que le contaras ni una palabra
sin que le dieras una sola señal
con solo mirar tus ojos
percibió tu dolor.
Se fué acercando lentamente,
no permitió que le mintieras,
que le dibujaras ninguna situación.
Y así se metió en tu vida, hasta hacerte necesario,
no niegues que te devolvió la autoestima,
pero también hizo que vieras el desastroso mundo
que estaba viviendo,
que no lo tapaban
ni falsas sonrisas, ni cuentos de amor.
La soledad hizo que lo aceptaras,
y se quedó por un tiempo,
hasta que el adiós vino un día,
porque no se puede tapar un amor con otro,
cuando no es verdadero,
y, solo sirve para sentir por un momento
el calor de la pasión.